A Cristo Crucificado
Informações
Nome do Cântico: A Cristo Crucificado
Autor(a): Desconhecido
Inserido em: 14 de Março de 2017
Letra
Re9 Re9/Fa# Re9/Si Re9/Sol
Aquellas manos que ayer consagraron pan
hoy son clavadas a un madero sin piedad.
Los pies que un día recorrieron mi ciudad
sangran cansados porque amaste hasta el final.
Tus ojos no han perdido el brillo ni el color
de aquella vez que me miraste al corazón.
Puesta en tu frente una corona de dolor
Re9 Re9/Fa# Re9/Si La9
desgarra mi alma, pues tam bién la he puesto yo.
Re9/Sol La9 Fa#m7 Re9/Sol
Perdóna me, porque qui zás pude dar más,
La9 Fa#m7 Re9/Si
porque po dría haberte v isto en los de más.
Re9/Sol La9 La#mdim Re9/Si
Perdóna me por olvi dar que sin tu a mor
Re9/Sol La9 Re
mi vida no tiene ra zón.
La Re9/Sol
Te hago entrega de mi humilde libertad,
La Re9/Sol
pues soy más libre en tu ver dad.
La La#mdim Re9/Si La4
Y si hoy he vuelto a cla varte en una cruz,
Re9/Sol La9 Re9
una vez más pido perdón.
Tu pecho herido que una lanza atravesó
ya estaba abierto a quien buscase tu calor.
Y así tu espalda que trabajo soporto
es destrozada porque carga con mi cruz.
Perdóname, porque soy débil y caí.
Perdóname, por todo mal que cometí.
Perdóname, porque me hablaste y no te oí,
por no dar lo que recibí.
Te entrego herido toda mi debilidad,
porque en ti se transforma en paz.
Y si mañana vuelvo a clavarte en la cruz,
Re9/Sol La9 Re9/Si La4
te busca ré una vez más.
Re9/Sol La9 Re9/Si La4
te busca ré una vez más.
Re9/Sol La9 Re9
te busca ré una vez más.
Aquellas manos que ayer consagraron pan
hoy son clavadas a un madero sin piedad.
Los pies que un día recorrieron mi ciudad
sangran cansados porque amaste hasta el final.
Tus ojos no han perdido el brillo ni el color
de aquella vez que me miraste al corazón.
Puesta en tu frente una corona de dolor
desgarra mi alma, pues tam bién la he puesto yo.
Perdóna me, porque qui zás pude dar más,
porque po dría haberte v isto en los de más.
Perdóna me por olvi dar que sin tu a mor
mi vida no tiene ra zón.
Te hago entrega de mi hu milde libertad,
pues soy más libre en tu ver dad.
Y si hoy he vuelto a cla varte en una cruz,
una vez más pido perdón.
Tu pecho herido que una lanza atravesó
ya estaba abierto a quien buscase tu calor.
Y así tu espalda que trabajo soporto
es destrozada porque carga con mi cruz.
Perdóname, porque soy débil y caí.
Perdóname, por todo mal que cometí.
Perdóname, porque me hablaste y no te oí,
por no dar lo que recibí.
Te entrego herido toda mi debilidad,
porque en ti se transforma en paz.
Y si mañana vuelvo a clavarte en la cruz,
te busca ré una vez más.
te busca ré una vez más.
te busca ré una vez más.